miércoles, diciembre 13, 2006

Carta para Andrés (O «tu silencio ya me dice adiós»)

Y quizás más allá de la última nube que oscureció el cielo de tu ocaso, me atrevo a escribirte sin saber realmente dónde volarán estas letras preñadas de vacío. Porque ya no estás, porque va no vuelves, porque decir nunca más, querido Andrés, resulta tan inútil como imaginarte nuevamente pintando la ciudad con el campanear tecnicolor de tu teatro circo. Por eso te escribo, tal vez desde aquella última vez que me encontré con Rosita Ramírez en el hospital San fosé, en esos pasillos fétidos a cloroformo y desinfectantes, y al preguntarle cómo estabas, una sombra gris entristeció el optimismo de su respuesta. Está un poco mejor, le escuché decir, y después de dejarte una breve nota, me fui más tranquilo pensando que aún teníamos Andrés Pérez para rato, que por fin habías logrado burlar la siniestra mano de la plaga que se llevó a tantos amigos nuestros. Quise pensar que pronto volvería a encontrarte recuperado y sonriente, porque no era justo que te fueras en la plenitud creativa de tu juventud. Pero no fue así, y un día, un telefonazo nos abofetea la dorada mañana de tu des pedida. Y sin creerlo todavía, asistí como un espectador más al teatro Providencia, donde, se presentó como una obra póstuma el montaje carnavalero de tu alegre funeral. Pero a pesar de tanto público que llenaba la sala, esforzándose por transformar la tristeza del sepelio en homenajes festivos, a pesar de que en el escenario relampagueaban las coronas, los inciensos, y es taba presente el arcoíris piojo de tu estética escenográfica, a pesar de la manga de travestis que llegó a las tres de la mañana para homenajearte con la música de Madonna y el famoso «Resistiré», de Gloria Gaynor, a pesar de las plumas y el retumbar de los tacoaltos maricuecas que hacían tambalear el ataúd con la fiebre disco, a pesar de todo eso, querido, una honda pena marchitaba la pirámide de rosas rojas, claveles amarillos y azucenas lagrimeras donde tú eras aquella noche la Cleopatra dormida de su teatral reino. Difícil resulta contarte cómo fue todo aquello; el desfile de figurines de teleserie con gafas oscuras que llegaban derramando una lágrima cosmética por la partida del genial maestro. Después un choclón de políticos que entre pésame y pésame, cacareaban con sus celulares colgados a la oreja. También creí ver algún representante del gobierno que traía los saludos presidenciales con un dejo de remordimiento. El testo, tus amigos, tus amores, tus admiradores, brindamos embriagados por la tristeza hasta que llegó el alba con su equipaje de colores. Nada más, ninguna música de circo que alterara la rutina aburrida de este caluroso Santiago. Ni siquiera tu rostro estampado en las portadas de los diarios podía revivir el carnaval patiperro de tu inagotable fiesta. Por eso, al nombrarte me cuesta tanto escribir nunca más.

13 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hermoso

10:18 p. m.  
Blogger |. IntervalO PerpetuO ! .| said...

es tan dificil decir adiós !..

amé tus palabras !..
de hexo, amo todo lo k escribes...
logras hacer k me suba a una montaña de emociones; a ratos me rio.. & otras no puedo aguantarme las lágrimas.. & k decir del estremecimiento de mi piel !..


Amo komo escribes !.. amo ver x momentos la vida komo tú.. & no aburrirme de ello !...


Saludos espero k tes bN !...
& seguire leyendo=D !

8:54 p. m.  
Blogger Julieta said...

Bello!
soy chilena y estudio una carrera Humanista, estoy haciendo una investigación sobre Lemebel,y mientras más investigo más me agrada este fabuloso escritor.
buen blog!!
saludos

7:19 p. m.  
Blogger alemoon said...

¡qué triste!

me gusta leer a pedrdo lemebel, encuentro que es el mejor escritor chileno vivo.

le dejo mis afectuosos saludos

alejandra

9:32 p. m.  
Blogger SUPNEM said...

describes las emociones como si tocaras un torax abierto y con la vista y el tacto sintieras como palpita. Me tocó lo que escribes profundamente...me trajo recuerdos alegre-trites.
Te lo agradesco...aunque sea tu pesar..al final..nos pesa a todos alguna vez en cualquier momento. Ojala que se entienda que no es de esos pesos que molestan, sino de esos pesares que se llevan adentro, como las proteinas q comemos, se quedan en nosostros, ahi dentro y despues cachamos que son lo que al final nos da vida y sentido.
Gracias por traerme recuerdos.
un abrazo silencioso.

9:34 p. m.  
Blogger - ¡No One! - said...

Y repito lo mismo que anónimo, simplemente hermoso. Qué sentirá Andrés al leerla, me quedaré con esa duda.

7:25 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

sin palabras, es la primera vez que te leo y me fascino ese modo de pensar, y que a la hora de plasmar esas ideas nace en cada parrafo una vida, una ilusion, una utopia...

gracias

10:49 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

sin palabras, es la primera vez que te leo y me fascino ese modo de pensar, y que a la hora de plasmar esas ideas nace en cada parrafo una vida, una ilusion, una utopia...

gracias

pao !!!

10:50 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Quién es Pedro Lemebel?
En España no lo conoce nadie.

4:32 a. m.  
Anonymous luiss said...

Pues conózcanlo, se emocionarán...

10:01 a. m.  
Blogger NN said...

huevon! , fue un gran escritor chileno y que se mojo el culo por este país denunciando siempre en tiempos de represión

10:14 p. m.  
Blogger NN said...

huevon! , fue un gran escritor chileno y que se mojo el culo por este país denunciando siempre en tiempos de represión

10:15 p. m.  
Blogger HENRIETTA FERNANDO said...

Hola,
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